sábado, 26 de junio de 2010

Redes sociales: un arma de doble filo

Coincidiendo con el descubrimiento de una de las pocas redes sociales que aún no conocía, LinkedIn, me ha venido a la cabeza expresar una opinión acerca de este tema tan de moda en la sociedad española: las redes sociales.

Como ocurre con tantas otras cosas no es fácil clasificar las redes sociales como algo positivo o negativo, todo depende del uso que se les dé a las mismas.

Lo que nadie puede poner en duda es que las redes sociales ofrecen a sus propietarios la posibilidad de disponer de algo con un valor incalculable: la información personal de millones de personas. Es un hecho realmente curioso, siempre hemos huido de ofrecer nuestros datos personales a empresas de telemarketing para reservar nuestra intimidad y ahora sin embargo los ofrecemos de forma totalmente gratuita a todo el mundo que disponga de una conexión a Internet. Supongo que muchos estaréis pensando que esos datos son opcionales y que pueden esconderse tanto como uno quiera, pero el simple desconocimiento de la gran mayoría de la forma en que dichos datos pueden obviarse provoca que los mismos estén al descubierto para todo aquel que lo desee. Muchos pensarán que no se hace daño a nadie por publicar dichos datos, pero quizás no hayan llevado a cabo una reflexión más profunda al respecto. Yo no soy ni mucho menos un experto en la materia dado que sólo empleo Facebook y desde hace apenas unos días LinkedIn, por lo que voy a centrarme sólo en la primera de ellas ya que es la única que puedo juzgar con conocimiento de causa.

El fenómeno Facebook se ha expandido como la pólvora y no conozco persona en el mundo que no haya oído por lo menos mencionar esta red. Puede ser un sistema excelente para mantener el contacto con esas personas a las que ves mucho menos de lo que te gustaría y para sentirte más cerca de gente que geográficamente esté lejos de tu lado. Además de cara a publicitar un comercio, una web, una organización...es realmente útil ya que te permite que cientos de personas puedan recibir un mailing masivo sin apenas esfuerzo.

Pero Facebook también tiene un peligro: puede ser una fuente de información pública que no nos gustaría que todo el mundo conociera. Con la correcta configuración, el grado de publicidad de cada tipo de información puede controlarse casi al dedillo, pero normalmente por pura pereza la gente suele dejar toda la información disponible al mundo en general con el grave peligro que puede conllevar eso. ¿Alguna vez habéis pensado que las empresas de selección de personal ya usan este tipo de redes para hacer un estudio previo de los individuos incluidos en el proceso de selección? Estoy seguro que a muchos de nosotros no nos gustaría ir a una entrevista de trabajo en la que tendremos enfrente a una persona que nos ha visto de fiesta o en situaciones que no nos dejan en buen lugar...Esto es sólo un ejemplo, pero se me vienen a la cabeza mil de este estilo. Al final lo importante de este tipo de redes es darle el uso correcto a cada uno de ellas.

Otra cosa que me hace mucha gracia de Facebook es el concepto "amigo". Conozco gente que tiene cientos de amigos. Apostaría lo que fuera a que de esos cientos de "amigos" existen cerca de un 20% que ni siquiera sabe quién son. Así de triste. Qué más me da que está pensando alguien que no se ni quién es. Qué importancia tiene saber con quién ha estado de viaje en Las Maldivas si ni siquiera sé de dónde es. En fin, cada uno tiene un concepto de la palabra amistad y no es mi intención abrir ahora un debate al respecto de cuántos amigos de verdad se tienen en la vida (no más de 5), pero yo entiendo que dentro de ese concepto "amigo" de Facebook deberían entrar Amigos, Colegas y Conocidos, nunca desconocidos que te han solicitado ser tu amigo...Lo que nadie puede poner en duda es que Facebook ha cambiado muchas cosas de la actual sociedad. Ya no se queda para celebrar una fiesta con una invitación o un SMS, ahora hay que crear un Evento en Facebook. Si no, no molas.

En fin Facebook es una red que bien utilizada ofrece una cantidad ingente de recursos para que cada uno los use como le venga en gana. Bien empleados Facebook puede considerarse el Google del siglo XXI. Un concepto que ha cambiado la sociedad de la información y que ha calado como nunca antes había visto en la sociedad en la que vivimos.
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martes, 22 de junio de 2010

Concursos públicos: ¿de verdad fomentan la evolución del país?

Que nadie se asuste que no voy a convertir este blog en un aburrido y profundo baúl de debates políticos. Este post no tiene nada que ver con rosas o gaviotas, con derecha o izquierda, sólo intenta ofrecer un punto de vista crítico acerca de una de las principales deficiencias que un servidor percibe en los mecanismos que rigen al país en el que a uno le ha tocado vivir.

Tras más de dos años trabajando al servicio de la Administración Pública uno es capaz de tener una opinión con criterio acerca de uno de esos aspectos de los que casi todo el mundo duda pero de lo que casi nadie habla: los concursos públicos.

Quede claro antes de nada que esta opinión no es una pataleta después de una mala experiencia, o un calentón tras una derrota digamos "irregular". Muchas otras veces hemos sido nosotros los ganadores y la opinión al respecto se ha mantenido intacta. Espero que esto quede muy claro.

Uno entiende que los concursos públicos tienen por objetivo el fomento de la competencia de cara a mejorar en todos los aspectos las infraestructuras y servicios de un municipio. Ése debería ser en un principio la razón de ser de estos concursos públicos, pero con el paso del tiempo y con la experiencia adquirida uno se da cuenta rápidamente que ese objetivo queda en un segundo plano respecto a intereses de otra índole para el municipio o el adjudicatario. A mucha gente esto le sonará a un capítulo del folletín Camps/Correa, pero ese caso no es más que la punta del iceberg para un mecanismo que a día de hoy no ofrece los resultados que la Administración Central creo que desearía.

No tengo intención de mencionar casos concretos ni detalles escabrosos que muchos de vosotros estaréis esperando, porque al fin y al cabo no son más que percepciones que uno tiene y no puede probar de ninguna de las maneras, pero ese tufillo a podrido en muchos de los concursos para los que un servidor y sus compañeros han tenido que preparar grandes ofertas llenas de horas de trabajo y esfuerzo invade el aire que nos rodea.

La situación es muy sencilla. No soy un entendido en leyes ni lo pretendo, pero de lo que he aprendido espero poder daros un vistazo de cómo es el proceso de adjudicación de este tipo de concursos.

Los concursos se adjudican en función de una puntuación, habitualmente hasta 100 puntos, de los que como máximo 49 puntos pueden ofrecerse de forma subjetiva. El resto de puntos se adjudican a través de mecanismos automáticos dado que no están sujetos a juicios de valor (precio, duración de la garantía, plazo de ejecución,...). De esta manera uno puede pensar que se evitan las adjudicaciones "a dedo" dado que a "un amigo" uno sólo puede otorgarle 49 puntos y eso no te puede asegurar la victoria. Pero eso no es tan así, ya que es prácticamente imposible que de los 51 puntos restantes "un amigo" saque 0 puntos. En este escenario bastaría puntuar con la cantidad de puntos necesaria "al amigo" y dejar al resto de licitadores con los puntos necesarios para quedar ligeramente por detrás.

Llegados a este punto uno tiene que fiarse de esas personas encargadas de emitir los juicios de valor, pero muchas dudas atacan a la consciencia:

-¿No ayudarías tú a un amigo en mala situación si estuviera en tus manos?
-¿No intentarías que un familiar fuera el adjudicatario de dichos concursos?
-¿No cederías a posibles presiones externas para variar dichos juicios de valor?

Pues para mí sinceramente sería muy difícil no verme influenciado por ninguno de esos u otros factores a la hora de llevar a cabo mi juicio, así es que supongo que la naturaleza del ser humano es el principal problema para evitar la óptima evolución del país.

Ojalá alguien diera con la solución a este problema, dado que los principales beneficiados seríamos los contribuyentes y los trabajadores "no politizados".

A ver si entre todos arreglamos el país ;D

lunes, 21 de junio de 2010

La importancia del horario en el trabajo

Todos los años llegadas estas fechas me vienen a la cabeza las mismas reflexiones acerca de las costumbres horarias existentes en las empresas españolas. Se acerca el verano y unos pocos privilegiados (cada vez más gracias a Dios) disfrutamos de la tan deseada jornada intensiva.

Siempre he pensado que el tiempo es, llegados a cierto punto de la vida, uno de lo bienes más preciados que uno puede disfrutar. La disponibilidad del mismo está sujeta a diversos factores que en gran medida uno no puede elegir: la distancia al trabajo, el transporte disponible y por encima de todos ellos el que marca el estilo de vida de una persona: EL HORARIO LABORAL.

Para mí ésta es sin duda la gran arma que un empresario puede emplear para mejorar el rendimiento y estado anímico de un grupo de trabajo. Existen miles de preguntas acerca de la idoneidad de este tipo de horarios, pero en mi opinión todas las respuestas están sujetas a qué tipo de trabajador tengas en tu empresa. Es muy sencillo.

Una empresa que cuente con un grupo humano sacrificado y comprometido con el óptimo funcionamiento de la misma (llamémosles trabajadores A) no notará pérdida de productividad con la implantación de este tipo de horarios, es más, posiblemente las horas dedicadas al trabajo sean mayores cuando lleguen picos de trabajo y la actitud durante las mismas será mejor dado que el trabajador siente una falsa sensación de estar en periodo vacacional. Esa falsa sensación se debe a la capacidad de disponer de ese bien que antes mencionaba, el TIEMPO. Tiempo para dedicar a lo que cada uno prefiera, pero tiempo al fin y al cabo. Porque haciendo sólo una o media hora menos de jornada (a recuperar como se considere oportuno) uno llega a su casa 4 horas antes, y eso pese a no tener precio es un valor enorme.

Sin embargo si una empresa cuenta en plantilla con ese otro tipo de trabajadores (llamémosles trabajadores B) que van a la oficina a fichar con la mentalidad de "mañana será otro día" posiblemente se encuentre con muchas situaciones que le lleven al convencimiento de que el año que viene se acabó...no más jornada intensiva. Es aquí donde desde el punto de vista del empresario no puedo más que darle la razón y a su vez donde radica la solución a este tipo de problemas: rodéate de trabajadores A y no dudarás en aplicar la flexibilidad horaria que te venga en gana porque sabrás que en el momento que haga falta un esfuerzo esa flexibilidad se volverá a tu favor. Esas actitudes son las que una selección de personal debería percibir mediante los mecanismos que los profesionales en la materia estipulen, pero se trata de la base del éxito para cualquier proyecto a llevar a cabo. Además una mayoría de A's suele conllevar la transformación, aunque sea parcial, de esa minoría de B's que pudiera existir...

Al final la implantación de este tipo de horarios siempre benefician más a unos (B) que a otros (A), pero lo que está claro es que no perjudican a nadie, dado que la posibilidad de poder contar con un solo día con ese tipo de horario ya mejora notablemente la calidad de vida de cualquier trabajador.

Es una simple reflexión en voz alta que siempre me viene a la cabeza en estas fechas como buen A que soy.

PD: Esto de poner iniciales me recuerda a alguien...